COMPRO
UN CLAUSTRO ESPAÑOL PARA TRASLADARLO A
ESTADOS UNIDOS
Por ocurrencia, y sin
verlo antes, William Randolph Hearst pagó
cuarenta mil dólares por un convento del
siglo X edificado en Segovia, España.
Como no podía disfrutarlo en su lugar
de origen, el dueño de la cadena de periódicos
Hearst ordenó desarmarlo piedra por piedra,
previa numeración de cada una. Pero como
había que embalar maderas, vigas, herrería
y piedras, fue necesario construir un
aserradero. Ya con las diez mil setecientas
cajas, surgió otro problema: cómo transportarlas.
Para solucionarlo, se tendió un ramal
ferroviario de treinta y tres kilómetros
hasta la línea más cercana. De esta manera,
Hearst se llevó a casita la construcción
original.
La madre de Hearst explicó
por qué su hijo adquirió ese convento
español: cada vez que se sentía mal, William
Randolph -nacido en San Francisco,
California, en 1863 y fallecido en Beverly
Hills en 1951- salía y adquiría algo.
Comprar algún bien caro, el que fuera,
era como una medicina efectiva para el
millonario.-
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